lunes, 21 de marzo de 2011

Qué es el Aikido?


El aikidō (合気道、合氣道 el sendero -- de la energía -ki- armónica -ai- )
El AIKIDO no es solo deporte. Es un estilo de vida, una disciplina, un proceso educativo para el entrenamiento de la mente, el cuerpo y el espíritu. No tiene por objeto solamente el estudio de una técnica, sino también el desarrollo personal y el crecimiento espiritual.

   El AIKIDO es una magnifica síntesis de las artes marciales japonesas, porque además de ser un excelente medio de defensa personal, es una disciplina eficaz para el desarrollo y utilización de las fuerzas del hombre (tanto físicas como espirituales). Es además un arte depurado que goza de buena estética, sobriedad, dinamismo, sencillez, elegancia y serenidad.

   En AIKIDO no existe la competición porque es un arte netamente defensivo, derivado del arte de la espada KEN-JUTSU y del arte de las manos  JU-JUTSU, incluyendo elementos de la filosofía ZEN. Mientras que las escuelas tradicionales de artes marciales hacen enfasis en la defensa personal y el combate, el AIKIDO rechaza estos ideales puramente físicos y cambia el aspecto de la violencia por la armonía.
   Desde el punto de vista linguistico, AIKIDO no es una sola palabra, es la pronunciación japonesa de tres ideogramas independientes, que lo describen como "aquel camino que unifica el ser con la energía del universo; una filosofía de la vida en busca de la armonía del hombre con su entorno". 

OBJETIVOS DEL AIKIDO



·       Biológicos:   a través de su gimnasia especial, la cual se fundamenta en los ejercicios y medios de respiración busca el mejoramiento de los sistemas cardio-pulmonar, neuro-muscular y metabólico.


·        Físicos: mediante el incremento y mejoramiento de las aptitudes y capacidades de coordinación motriz.


  

·       Técnicos:   los cuales se desarrollan a través del entrenamiento, buscando que los movimientos se "automaticen" y se hagan mayor naturalidad. 


  

·       Psicológicos:  generando un mayor autoconfianza, creando habilidad para superar los obstáculos  y miedos mentales.  Se busca desarrollar una mayor voluntad, autodominio y un conocimiento de las fortalezas y debilidades propias.


  

·       Filosóficos: a través de la influencia del ZEN. Por lo tanto, AIKIDO se basa en la idea de la armonía la unidad y la acción conjunta cuerpo-mente-espíritu, mediante la respiración y  la concentración que  llevan a que cada persona encuentre su propio camino de entendimiento.


  
·    Sociales: porque brinda nuevas perspectivas para las relaciones interpersonales distintas a la violencia, dirigidas hacia la comprensión,  respeto del otro, del entorno, de la naturaleza y del universo.

Acerca del Kamae


Aikido es un arte marcial que se rige por principios más que por técnica. El kamae es un de los principios fundamentales del Aikido. Tal como dijo Gozo Shioda, el “Aikido empieza y acaba con el kamae”.

“Kamae” se puede traducir como “postura” aunque en kanji esta palabra significa literalmente “base”. Ciertamente, el kamae representa una de las bases fundamentales de las que parte todo nuestro Aikido. El kamae en su sentido más amplio hace referencia a nuestra postura corporal pero también a nuestra predisposición mental y espiritual.
El Kamae es una posición básica que persigue alinear los tres centros de gravedad (cabeza, columna vertebral y parte inferior del abdomen). Un correcto Kamae debe proporcionar una sólida sensación de estabilidad pero también debe ser natural y permitirnos una posición relajada que nos permita reaccionar rápidamente y desplazarnos en cualquier dirección. Esto se consigue colocando los pies de modo que conformen un triángulo y nos permitan avanzar o girar en cualquier dirección.
El triángulo es la base del aikido y también del kamae. El triángulo representa estabilidad pero también dirección o intención y todo ello se expresa en un kamae correcto.
 El kamae es una expresión de nosotros mismos. Nuestro kamae muestra cómo nos sentimos, nuestro nivel de concentración y cuánta confianza poseemos en nuestras habilidades. El kamae como todas las expresiones corporales que engloba el aikido posee una dimensión externa e interna que interactúan. Trabajar en un kamae que nos proporcione una base sólida pero al mismo tiempo flexibilidad para reaccionar acabará ayudándonos a definir estas mismas características en nuestra personalidad.
O Sensei lo expresó de la siguiente forma: “dependiendo del tiempo, la situación, la topografía del terreno, el espíritu del momento, Kamae es lo que se reside en tu corazón”.
El kamae es mucho más que la postura con la que iniciamos o finalizamos una técnica. El kamae debe acompañarnos en todo momento y adaptarse constantemente a la situación, especialmente a la posición de nuestro oponente. Muchos sentimos que el kamae es la parte donde nos encontramos estáticos. Sin embargo, el kamae es por sí mismo un acto de comunicación porque es lo que nos permite orientar nuestro centro correctamente a nuestro oponente. Si se pierde esta relación, entonces nos encontraremos en desventaja porque aparecerán aberturas que nos harán vulnerables.
Algunos consejos sobre el kamae:
- El Kamae debe ser, ante todo, natural. Adaptado a la postura de tu cuerpo y a tu forma natural de desplazarte.
- El Kamae debe proporcionarte una sensación de poder en tus caderas y piernas. Si al principio te cuesta apreciarla, ten paciencia. Esta es una sensación que se desarrolla con el tiempo. Es de esa sensación de poder que parte la potencia de tu técnica.
- El peso debe estar ligeramente desplazado hacia adelante. Piensa que conceptualmente en Aikido todo desplazamiento es en realidad un desplazamiento hacia adelante aunque a veces nos pueda parecer que retrocedemos.
- Debes sentirte estable y a la vez relajado.
- La base de nuestra estabilidad y de nuestro poder viene de la pierna trasera. De ahí surge el impulso para el desplazamiento. La pierna delantera es la que dirige nuestro desplazamiento y por eso debe estar relajada y flexible para permitirnos una rápida reacción.
- La parte superior de nuestro cuerpo debe encontrarse completamente relajada. Como el árbol, el Kamae nos proporciona estabilidad en nuestras raíces y flexibilidad en nuestras ramas.
- El estado mental del kamae es el de “atención relajada”. Nuestra actitud es siempre la de alguien que espera que algo esté a punto de ocurrir pero carece de ansiedad.

Principales Ataques en Aikido

miércoles, 11 de agosto de 2010

¿Como nos cambia el Aikido?



por Lynn Seiser
Published Online

Traducido por Miguel Elias


Como Psicoterapeuta Profesional, mi tarjeta de presentación, ha siempre llevado el slogan “Cambiar es natural e inevitable”. Yo estoy en el negocio del cambio. Mi trabajo es enseñar a las personas como cambiar. Y no es una tarea fácil.



Siempre me impresiono en como las personas quieren o buscan algo, pero no están dispuestas hacer algo diferente para lograrlo, inclusive sabiendo que lo que están hacienda no funciona. Es simpático como nos asimos en lo que conocemos en lugar de aprender nuevas cosas. Leo esto en los foros de internet casi todo el tiempo. Las personas preguntan, pero están más interesadas en defender sus propias creencias y no quieren escuchar lo que otros están ofreciendo. Un viejo dicho dice que si tú siempre haces lo que hiciste, siempre recibirás lo que recibiste. No obstante, si tú intentes algo y no funciona, la mayoría de nosotros lo intentará de nuevo con mayor intensidad en lugar de tratar algo diferente.



Si el Aikido es la cura para un confuso, caótico, y violento mundo, ¿cómo la practica de Aikido realmente nos cambia?



El cambio llega en muchas formas y a través de muchas escuelas diferentes de pensamiento. Cada escuela probablemente funcionó para alguien en algún lugar, pero ninguna escuela de pensamiento funciona para todos, en todas partes. Así va nuestra naturaleza humana. Somos todos iguales, pero diferentes. Los que las escuelas de cambio tienen en común es que últimamente apuntan a cambiar nuestra forma de pensar. La mente tiende a ser la causa de nuestros sufrimientos. Estudios recientes sostienen que la psicoterapia del comportamiento cognoscitivo es el más efectivo método para producir cambios.



La práctica física del Aikido sigue diferentes estrategias y formulas de movimientos, mas que la mayoría de las artes marciales. Llegando con un pasado de artes marciales de golpes, inicialmente era muy difícil conseguir que mi cuerpo se moviera de acuerdo a los principios y conceptos de Aikido. ¿Armonizar en lugar de resistir? Tienes que estar bromeando. ¿Moverse en un movimiento circular en lugar de una dirección lineal? Yo eso ni siquiera lo hacia cuando bailaba. El cuerpo no quería hacer y la mente no lo entendía. El cuerpo y la mente no estaban peleando entre ellos, ellos peleaban contra el Aikido.



Todo el modelo del Aikido de prevención de conflictos, manejo y resolución es diferente. El Aikido no niega ni evita conflictos o huye de ellos. El Aikido entra y armoniza antes de resistirlos. El aikido redirecciona y desbalancea en lugar de producir daño. El Aikido controla la situación o simplemente la arroja fuera y sigue hacia otra cosa en otro lugar. Mientras todo esto toma lugar, se supone que mantengas el cuerpo relajado y la mente calma. Tu no haces que el Aikido “trabaje”; tan solo sigues las formulas y principios naturales y “dejas” trabajar al Aikido. La mayoría de la práctica física se realiza en forma predecible dentro de un contexto seguro y supervisión del Dojo.



Generalizando, la aplicación de las formulas (cuerpo) y los principios (mente) del Aikido fuera del Dojo es realmente el desafío del cambio. ¿Cuando tenemos un enfrentamiento verbal y conflictivo, podemos verbalmente entrar, armonizar y redirigir el conflicto sin usar la fuerza en la forma de miedo o ira? ¿Vemos o sentimos compasión y la conexión entre nosotros y las personas quienes no simplemente piensan diferente sino que se oponen violentamente a todo lo que creemos y defendemos? ¿Han cambiado las prácticas físicas en el Dojo nuestra forma de pensar acerca del mundo y de nosotros mismos? Si el Aikido ha cambiado nuestros corazones y mentes, entonces hemos practicado bien. Si aun estamos en la línea de ataque y tomamos todo lo dicho o hecho en forma personal y seriamente, entonces quizás necesitemos practicar más, focalizándonos en el intento de cambiar nosotros mismos en lugar de derrotar a nuestro enemigo, oponente o a nuestro compañero de práctica.



Gracias por escuchar, por la oportunidad de ser servidor, y el compartir la jornada. Ahora vuelvan al entrenamiento.

Publicado por: aikidodojo.blogspot.com